sábado, 3 de agosto de 2013
La Emperatriz
Siempre es divertido ejecutar a las escorias que tienen el pellejo de rebelarse. Es un pecado mortal siquiera pensar negativamente sobre nuestro Señor Todopoderoso, el Monstruo del Espagueti Volador. Todos creen que yo soy una niñita inofensiva, cuyos pasatiempos involucran jugar en el jardín de los hongos mágicos, la hora del té supersónico con mis adorables muñecas Z-24 y Lonewolf 45, y consentir a mi fiel perro Pete (el único perro de esta luna).
Claro, todos afuera de la luna Vayin VI caen en esta mentira, o mejor dicho, todos aquellos que no conocen la fuerza destructora del Señor Todopoderoso, el Monstruo del Espagueti Volador. Yo soy una niña de 8 años forjada en las sombras, crecí escupiendo terror y ahora soy la ama y la reina de toda esta plebe servil. El Señor Todopoderoso, el Monstruo del Espagueti Volador me brindó estos dones para inculcar su legado en la vida de todos estos mortales sin valor alguno. Y aquel que tenga la osadía de injuriar el nombre de El Señor Todopoderoso, sufrirá todo el peso de la justicia divina, como estos dos traidores al imperio.
Oh, parece que acaba de llegar mi padre, el esclavo. He notado que está trabajando con menos ganas que antes, debe ser que está inmerso en la pena por tener que presenciar la muerte de su esposa, mi madre. No la soportaba, me tocó darla de alimento a Pete por querer opacar el mandato divino de nuestro Señor Todopoderoso con sus atrevidas políticas de libre expresión y libertad de religión. Se estaba convirtiendo al lado rebelde, dejándome sin más opción que ejecutarla. Mi padre, bueno, mi padre es un bueno para nada. No entiendo cómo él tuvo la fortuna de portar MI apellido. Igual le despojé ese privilegio años atrás.
Espero que este pintor, ofrecido como tributo por parte del planeta Kelmam, represente bien la traición de estos apátridas asquerosos. Las calles de esta luna están llenas con pinturas que plasman las consecuencias de no tener al Monstruo del Espagueti Volador como señor y amo de sus vidas. Si no me gusta su trabajo, tendré que arrojarlo a la gruta, para alimentar mi hermoso y adorado Zleyvakk.
Bueno, mi vestido ceremonial está listo. Ya esta esclava impura puede largarse de mi vista. Mis tres hermanas ya prepararon el altar en nombre de nuestro Señor Todopoderoso, el Monstruo del Espagueti Volador. ¡Que estos dos cuerpos insignificantes sirvan de ejemplo! ¡Que viva el imperio!
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
El texto está muy bien escrito, habría sido interesante poder profundizar en el ejercicio de la descripción de la escena. Se hizo unas descripciones a lo largo del texto, pero hay que profundizar más en el ejercicio. ¿Qué pasó con la tercera entrega?
ResponderBorrar¿La tercera entrega no era corregir esta entrada?
Borrar