jueves, 1 de agosto de 2013
¡Blasfemos!
Mandemos a la basura toda clase de formalidades. Mi genio no me da para más, escapó de mis costillas y se fue en una travesía para ahorcarlos a todos mientras duermen. ¡Zarrapastrosos! ¡Ustedes no saben con quién se metieron! Malditas bestias de One Pizzería, los voy a acabar. ¡A ACABAR! Yo antes vivía feliz con nuestro romance. Sí, así es, yo estaba enamorado de su pizza. Su masa delgada, su queso seductor y su peperoni de intensos sabores ¡ah!, podría casarme con ella. ¡Pero veo que ahora ustedes son unos blasfemos! ¡Unos enemigos de la sociedad, corruptores de alma!
Ustedes saben muy bien cómo me gusta la puntualidad. Por algo Dios nos inculcó ese valor tan importante, por eso armamos citas, ¡para no incumplir! ¡Ustedes son muy atrevidos al atropellar al tiempo como si no valiera nada! ¡Yo soy un hombre ocupado, un hombre de familia, por Dios! Ustedes creen que 10 minutos de retraso no es mucho, pero eso ya raya en lo ofensivo. ¿Saben lo que pasa? su sabrosa y crocante pizza se convierte en un trozo helado y lánguido. ¿Me están tomando del pelo? ¿Tengo un inri sobre mi cabezza que les da derecho a verme la cara de idiota? ¡Perros blasfemos! Además de semejante afrenta propiciada por su diabólica empresa, ¡el domiciliario era un homosexual! ¡USTEDES DEJAN QUE PERSONAJES NO GRATOS, ESCLAVOS DE BELCEBÚ Y AMANTES DE LAS LLAMAS INFERNALES MANIPULEN MI COMIDA! ¡CERDOS! ¡No tendrán cabida a todas las maldiciones asaetadas por Cristo nuestro señor! Yo quiero saber ustedes qué piensan de la vida. ¿Quieren que mis hijos, que mi familia tradicional de buenas costumbres traguen su basura homosexual? ¡No, y mil veces no! Ustedes se robaron mi sosiego, pero a mí me da igual porque yo sé que nuestro Señor los juzgará a ustedes por jugar con Satanás. Más vale un día de hambre y rabia que toda una eternidad besando los pies de Lucifer. ¡Cómo los compadezco! De seguro su borde de pesto es a base de marihuana, y sus instalaciones vienen con mujeres en bikini enjauladas para que les bailen y los inciten al pecado. ¡OH, MI DIOS, TEN MISERICORDIA DE ELLOS QUE DESCONOCEN TU LECHO CARIÑOSO! Malditos homosexuales, con razón Bogotá está como está: ustedes han contaminado a más de la mitad de nuestra inocente población con su alimento endemoniado, ahora todos son adictos a la marihuana y les encanta ver al cuerpo femenino desnudo en esas revistas comandadas por el déspota Daniel Samper Ospina, conocido en el mundo de bien como el hazmerreír de su emperador Satanás. ¡Ustedes están a tiempo de convertirse al Señor, y vivir una vida como Dios manda!
¡Por favor, señores! ¡No traten más de irrumpir con el orden, no traten más de destruir los valores familiares! ¡Recuerden que nuestro señor Jesucristo es el máximo exponente de la bondad, y que él los puede perdonar, si sus corazones ensuciados por el vicio conocen el arrepentimiento!
¡Que mi Dios los ilumine y los guíe por el sendero del bien!
-El concejal de la familia, Marco Fidel Suárez
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